martes, 30 de junio de 2015

REIVINDICACIÓN DE LEÓN FELIPE

 
"Miradla los sodomitas, los adúlteros, y los leprosos que cambiasteis las leyes para defender vuestras llagas."
 
(León Felipe)
UN POETA MARGINADO
 
 
Manuel Fernández Espinosa
 
 
Felipe Camino Galicia de la Rosa, más conocido como León Felipe, nació en Tábara (Zamora) el 11 de abril de 1884 y falleció, en el exilio político, en Ciudad de México, cuando corría el año 1968, siendo el 18 de septiembre. Allá por septiembre de 1959 cundió por España la noticia de su muerte en México. Cuando lo supo, Camilo José Cela no se lo creyó y por eso escribió "León Felipe no ha muerto" (Papeles de Son Armadans, 1959) escribiendo encomiásticamente el gallego:

 
"No; León Felipe -pensaba quien estas líneas redacta para dar alas a su voluntad de no imaginárselo desaparecido para siempre- es un violento toro ibero que de haber muerto, lo hubiera hecho, como corresponde, con un duro estrépito, con un eco sonoro y prolongado en miles y miles de cabezas y piedras y conciencias españolas".

 
En efecto, no le faltaba razón a Cela. Más de uno daba por bueno que el viejo y nietzscheano poeta de Zamora hubiera muerto, allá lejos en su exilio de México, donde añoraba su Castilla nativa.

 
En la introducción de la "Antología poética" de la obra del poeta León Felipe, Jorge Campos refiere, pasando de puntillas, que en Valencia León Felipe tuvo ciertas desavenencias con los "intelectuales" de la Segunda República. Jorge Campos nos dice textualmente: "alguna disensión surgida entre un sector de los allí albergados, con unas polémicas que saltan a la prensa, coincidentes con su postura aislada que refleja en el poema La insignia le crea una situación incómoda".

 
¿Qué había pasado para que León Felipe se pusiera en el punto de mira de los fusiles marxistas? A León Felipe le había sorprendido el Alzamiento Nacional de 1936 en Panamá, donde además de ejercer la docencia, desempeñaba el cargo de agregado cultural de la embajada española. Adicto incondicional de la Segunda República, desde que se conoce la noticia del levantamiento contra la República española León Felipe tiene problemas en Panamá: las noticias de lo que está ocurriendo en España no son del todo claras y, por si fuese poco, periodistas panameños la emprenden con él; también parece ser que ciertos miembros del personal de la embajada española adoptan una posición favorable al Alzamiento del 18 de Julio, todo esto provoca que, ni corto ni perezoso, León Felipe embarque rumbo a España, contra lo que dictaba la prudencia (mientras todos hacían por escapar... Él venía al peligro: algo que, de por sí, ya nos dice mucho del arrojo del personaje). Con la franqueza que le caracterizaba así lo dirá él mismo:

 
"Me voy [de Panáma, a España] porque quiero saber la verdad sobre la tragedia de mi Patria y nadie me la dice. Ni los mastines, ni mis amigos tampoco. Quiero encontrarme frente a frente con la realidad exacta e inmediata...".

 
León Felipe llamaba "mastines" a los miembros de la Generación del 98.

 
Es así como el matrimonio llega a Madrid y León Felipe se pone al servicio sin reservas de la causa republicana. Cuando arrecian los bombardeos sobre Madrid, Rafael Alberti, Dolores Pasionaria y el resto de la comparsa abandonan a los madrileños, dejándoles la consigna "NO PASARÁN", mientras ellos ponen sus posaderas a salvo, buscando la querencia del refugio valenciano: una ciudad en el litoral levantino, frente al Mediterráneo: para poder escapar sin muchos problemas. Con el gobierno republicano a la cabeza, todos preparados para embarcar. Sin embargo, León Felipe no parece querer huir y tiene la ocurrencia -diríamos que numantina- de autoinmolarse prendiendo fuego a la biblioteca de la Alianza de Intelectuales Antisfascistas. Así se lo confía a Rafael Alberti, pero éste, mucho más cuerdo y mucho más calculador, hizo desistir a León Felipe de su idea kamikaze.

 
Su estancia en Madrid le había causado situaciones comprometidas, donde a punto estuvo de ser pasado por las armas (y no por los fusiles falangistas ni requetés, sino por los de las milicias del Frente Popular). Nos lo relata un testigo nada sospechoso de franquista, Pablo Neruda:

 
"Volvía León Felipe de una de sus conferencias anarquizantes, ya entrada la noche, cuando nos encontramos en el café de la esquina de mi casa. El poeta llevaba una capa española que iba muy bien con su barba nazarena. Al salir rozó, con los elegantes pliegos de su atuendo romántico, a uno de sus quisquillosos correligionarios. No sé si la apostura de antiguo hidalgo de León Felipe molestó a aquel "héroe" de la retaguardia, pero lo cierto es que fuimos detenidos a los pocos pasos por un grupo de anarquistas, encabezados por el ofendido del café. Querían examinar nuestros papeles y, tras darles un vistazo, se llevaron al poeta leonés entre dos hombres fornidos"

 
("Confieso que he vivido").

 
Neruda recurrió a dos milicianos armados que venían del frente, rogándoles que intercedieran por León Felipe ante la cuadrilla pistolera. A León Felipe, con sus barbas nazarenas y su capa española, se lo llevaban a la tapia: "...lo conducían al fusiladero próximo a mi casa, cuyos estampidos nocturnos muchas veces no me dejaban dormir" -dice Neruda.

 
Una vez instalados los "intelectuales antifascistas" en Valencia, León Felipe sigue metiéndose en líos. Los "intelectuales" de la Segunda República, trasladados a la ciudad del Turia se albergaban en la Casa de la Cultura. Es entonces cuando ocurre lo que Jorge Campos refiere -a lo que aludíamos más arriba.

 
El problema le vendrá a León Felipe por sus poemas. No sólo por "La insignia", sino también por el titulado "El hacha".

 
En "La insignia" León Felipe decía:

 
"Ahí están -miradlos-
ahí están, los conocéis bien.
Andan por toda Valencia,
están en la retaguardia de Madrid,
y en la retaguardia de Barcelona también.
Están en todas las retaguardias.
Son los Comités,
los partidillos,
las banderías,
los Sindicatos,
los guerrilleros criminales de la retaguardia ciudadana.
Ahí los tenéis.
Abrazados a su botín reciente,
guardándole,
defendiéndole,
con una avaricia que no tuvo nunca el más degradado burgués."

 




León Felipe leyó este poema en público, en la misma Valencia frentepopulista y más tarde lo recitó en el "Coliseum" de Barcelona, el 28 de marzo de 1937. Hacer esto, cuando campaban las milicias a fuero de "aquí te pillo, aquí te mato" era de una valentía que no sabríamos si aplicarle el calificativo de temeraria. Y además, León Felipe en su visionario ministerio de vate, no salvaba a ninguno:

 
"Y aquí estáis anclados,
Sindicalistas,
Comunistas,
Anarquistas,
Socialistas,
Trotskistas,
Republicanos de Izquierda...
Aquí estáis anclados,
custodiando la rapiña,
para que no se la lleve vuestro hermano".
 
 
Como podemos ver, sin concesiones.

 
En el poema de "El hacha" no era menos furibunda su denuncia de la degeneración a la que se había dado la milicianada del Frente Popular:

 
"En España no hay bandos,
en esta tierra no hay bandos,
en esta tierra maldita no hay bandos.
No hay más que un hacha amarilla
que ha afilado el rencor."

 
La postura individualista de León Felipe significaba una brecha en el compacto bloque de esa "intelectualidad" ideologizada, en su gran parte sumisa a los dictados de Moscú, instrumentalizada por la propaganda soviética.

 
Aquella disputa le granjeó a León Felipe no pocas molestias y si en Madrid -según nos cuenta Neruda- faltó poco para que unos anarquistas lo fusilaran, en Valencia fue el amparo armado del sector anarco-sindicalista el que lo preservó de la liquidación que algunos marxistas habían dictado contra el poeta díscolo.

 
La valentía de León Felipe, denunciando sin paliativos la barbarie de sus propios correligionarios, es algo que lo engrandece. Y, desde luego, es algo que explica que León Felipe apenas sea mencionado en los manuales de texto de Literatura, se le haya apartado discretamente de las librerías y bibliotecas y no se hable de él, con el mismo cansino retornello que emplean para otros, que no tuvieron ni de lejos la bravura de alzarse contra el salvajismo sectario. Pero si el mundillo cultural regido por la izquierda acomodada y sectaria ha marginado a León Felipe, excomulgándolo de su panteón de poetas ilustres por serle tan incómodo, habrá que reivindicarlo desde otros campos.

 
Desde el campo de la honestidad intelectual y la españolía más genuinas, por ejemplo.

martes, 16 de junio de 2015

LA VIEJA ESPAÑA QUE PASÓ LLORANDO







LA VIEJA ESPAÑA LLORANDO Y SU ÁNGEL CUSTODIO
Manuel Fernández Espinosa
 

En unas inspiradas octavas del Capitán Francisco de Aldana, nos presenta el poeta a la personificación de la Guerra que interpela a D. Juan de Austria, desvelándole una profecía:

Recibe esta llorosa profecía,
Cumplida en mi vejez, triste, importuna:
Dígote que la ibera monarquía
Veo a los pies caer de la fortuna,
Crece la rebelión y la herejía,
Despierta el gallo al rayo de la luna,
Y el pueblo más de Dios favorecido
Duerme a la sombra de un eterno olvido
.”

Siempre que vuelvo a estos versos profundos de Aldana –y no son pocas veces las que vuelvo a ellos-, versos dictados por el celo patriótico y la angélica inspiración de uno de los más altos e inmortales poetas españoles, puedo imaginarme esa alegoría de la “mujer guerrera”, capaz de pintarla así tal como nos la describe el bardo: vieja y triste, pidiendo a D. Juan de Austria que intervenga en la enmienda de las cosas.
 
 
Es como la “Cathleen ni Houlihan” de William Butler Yeats, la vieja que pasó llorando -recordada escépticamente por Jon Juaristi en "El bucle melancólico", pero mucho mejor abordada por Josetxo Beriain y Conor Cruise O´Brien en su libro "Ancestral Voices. Religion and Nationalism in Ireland", Dublin, 1994. Se trata de una obra dramática que vio la luz en 1902. En la década de los años 30 del siglo XX, los nacionalistas vascos Manu Sota y José Altuna tradujeron y arreglaron esta obra original de Yeats, vertiéndola al euskera bajo el título de “Negarrez igaro zan atsua” (en castellano, "La Vieja que pasó Llorando".)
 
 
Cathleen ni Houlihan es una de las denominaciones míticas de Irlanda, la más famosa de todas las muchas personificaciones que en la poesía gaélica hay constancia para referirse a Irlanda. En la acción de esta magnífica composición dramática, Cathleen se metamorfosea en una vieja mendiga que visita el hogar de la familia Gillane. Esta familia irlandesa y católica está ultimando los preparativos de la boda de Michael, el vástago de la casa. Pero Cathleen viene a proponerle al novio, en vísperas de su enlace nupcial, que suprima las bodas terrenales por otras muy distintas: unas nupcias con Irlanda, a través del sacrificio cruento del joven que morirá en aras de la pobre y abatida Irlanda, ultrajada y olvidada por sus hijos.
 
 
Cathleen no ha sido inventada por Yeats. Estaba en la poesía tradicional irlandesa desde tiempos inmemoriales. La función del poeta consistió en evocarla a través del conjuro poético. Y es que Yeats era algo más que un poeta: se relacionó muy pronto con miembros de círculos esotéricos como la Orden de la Golden Dawn. El poeta irlandés de origen protestante, Premio Nobel de Literatura en 1923, estaba iniciado en la Sociedad Teosófica, en el espiritismo y en la magia ritual. Estos presuntos conocimientos ocultistas no estaban al margen de su actividad literaria. En sus memorias, Stefan Zweig (1881-1942) nos evoca el viaje que el escritor austriaco hace a Inglaterra; allí Zweig asiste a un recital poético de Yeats que no puede ser interpretado sino como una ceremonia ritual de evocación de espíritus.
 
 
En “Cathleen ni Houlihan”, Yeats sabía lo que se hacía. Trataba de conjurar a los espíritus ancestrales de la nación irlandesa. La evocación poética no es algo simplemente estético, como los poetastros contemporáneos piensan, sino que el vate, merced al poder de la palabra, ahonda en las estructuras profundas del mundo para convertir en realidad lo que es dicho: una obra, por lo tanto, de magia. El poeta se transforma en canal mediúmnico, en taumaturgo. Al profano puede resultarle curioso que la cultura decimonónica y positivista, de la que el mundo contemporáneo es heredero, tratara por todos los medios de popularizar el más grosero de los materialismos –todavía supérstite-, con el propósito de desacreditar como obscurantistas y supersticiosos los métodos eclesiásticos, como el exorcismo, mientras que agentes de la revolución mágica y cultural –como el mismo Yeats- recurrían a métodos tan heterodoxos como la ceremonia de evocación mágica a través, por ejemplo, de la tragedia y la rima. Los agentes culturales del temprano nacionalismo vasco también parece que se apuntaron a este tipo de guerra mágica, tratando de convocar a misteriosas entidades preternaturales –aunque tal vez, en el caso vasco, fuese por mimesis. Por eso, Cathleen se nos aparece así, como desangelada.
 
 
Un católico como Carlos Toniolo escribió:
 
 
Menos conocido es el hecho de que la Providencia ha reservado no sólo a los hombres, sino también a las naciones, un Ángel Protector. Tal realidad es presentada en un trecho del Antiguo Testamento, en el cual el ángel de Persia se opone al de Grecia (cf. Dn 10, 13-22). También es mencionada por San Jerónimo en su comentario al libro de Daniel y, más recientemente, la vemos reflejada en las apariciones de Fátima cuando, precediendo a las manifestaciones de la Madre de Dios, un espíritu celestial se presentó a los pastorcitos con estas palabras: “Yo soy el ángel de Portugal”.” (“El Ángel de Rusia”, Carlos Toniolo, Revista Heraldos del Evangelio, número 59, junio de 2008.)
 
 
Las naciones tienen ángeles. España también tiene el suyo. ¿Qué hacemos que no lo invocamos? ¿Por qué no nos encomendamos a él en la lucha entablada contra las potestades infernales? ¿Se ríe usted, escéptico lector del siglo XXI, cuando me lee eso de "potestades infernales"? Vaya a preguntarle, si me toma por un crédulo, al Premio Nobel Yeats; seguro que Yeats podría responderle que esas entidades existen.
 
 
Puede que alguien con más talento que yo, pueda recibir una inspiración. Me contentaría con que se comprendiera la potencialidad que late en la literatura, y sobre todo en la poesía. Alguien, ya digo, conocedor de “Cathleen ni Houlihan” podría algún día ofrecernos un gran poema, una gran tragedia, en la que, a través de la Comunión de los Santos, sean invocados todos los antepasados que, miembros de la Iglesia Triunfante, puedan interceder por nosotros, los que en este valle de lágrimas sufrimos a diario por los vilipendios y ultrajes que padece nuestra Vieja España que, pordiosera y errabunda ella por los caminos, llama a nuestras puertas, pidiendo hijos que la defiendan de tanta afrenta.
 
 
Esa vieja que llamando a la puerta está: ¿no encontrará alguien que le abra de par en par las puertas de su casa? Con ella, guardián de sus caminos, viene el Ángel de España. Pues nuestra Vieja no está sola, como la Cathleen de Yeats. Esa vieja nos dice: “¿Es que no tengo hijos que me defiendan?”.
 
 
Aquel de nosotros que le cierre la puerta a la Pobre y Vieja España será como el rico epulón de la parábola; incluso peor: un mal nacido por desagradecido, pues España es nuestra Madre, y hay un mandamiento de Dios que nos exige "Honrar padre y madre". Aquel de nosotros que desoiga la voz de la Vieja España, dejándola desamparada a la puerta mientras prepara sus bodas, no tendrá defensor ante el tribunal de Dios. Pues el Ángel de España no podrá defender el alma de un mal hijo en el juicio final.

lunes, 15 de junio de 2015

DE SOR YEYÉ A SOR YO-YO


 
SOR YO-YO DE CONMIGO, MÍ Y NO-SIN-MÍ
 
 Manuel Fernández Espinosa
 
El convento no está revuelto, usted se equivoca. La mayoría de monjas está en sus cosas: orando y laborando. Las que andan revueltas son las monjas que no rezan. Y como no rezan, se aburren y piden cámaras, luces y ¡¡¡acción!!! Después del Vaticano II y el mayo del 68 tuvimos "monjas ye-yé", pero eso no era nada más que un comienzo: las monjas ye-yé dejaron de cantar haciéndonos el favor de no romper la belleza del silencio, las que ahora tenemos son Monjas Yo-Yo y el Yo es algo difícil de acallar.
 
Justo será reiterar que no podemos alarmarnos: no se trata de una epidemia. Las Monjas Yo-Yo que tenemos en España son dos (una no es de aquí y la otra se piensa que su región es una nación); pero ahí las tenemos, diciéndole a Dios que se equivocó cuando dictó la Biblia, que tiene Dios que corregir, a ver si no se ha enterado allí en las alturas de lo que han cambiado los tiempos tan progresistas. Las monjas Yo-Yo hablan en nombre de sí mismas y de las "causas" más impotables: el caso es llevar la contraria, para granjearse popularidad, ser aplaudidas y que se les dé palmaditas en la espalda. Ahí las tenemos, pidiendo por su boca que se cambien las leyes de Dios, que las leyes de Dios sean refrendadas o rechazadas a mano alzada, en una votación democratísima.
 
Son "monjas" las "monjas Yo-Yo", digo yo que lo serán, por llevar hábito; pues en lo de católicas no se las reconocerá por cuanto dicen por su boca. Los medios de intoxicación informativa están relamiéndose, las invitan y explotan su narcisismo menopáusico, dejándolas perorar a sus anchas. En el fondo, las monjas Yo-Yo se escuchan a sí mismas y (en su falta absoluta de respeto a todos los demás católicos) creen ser lideresas de opinión; de antemano cuentan con que la mayoría de católicos (tan acostumbrados a sufrir en silencio) callarán, las reverenciarán al verlas con sus hábitos y tocas monjiles mediáticos y se tragarán todos los sapos que les echen. A las monjas Yo-Yo les gusta salir en la tele más que un anuncio de condones. Piensan que lo de abortar debe ser una opción personal, lo mismo que eso de entrar Paco a un quirófano y salir tuneado como Vanessa. Si las Monjas Yo-Yo pudieran administrar los Sacramentos se los darían a los perros y a los cochinos, pues tampoco descartamos que, ya puestas a apoyar todas las aberraciones, también estén a favor del último despropósito animalista.
 
Érase una vez cualquiera de esas Sor Yo-Yo de Conmigo, Mí y No-Sin-Mí, contemplativa de su propio ombligo, vicaria del Sursum Corda por gracia de los canales televisivos, alcahueta de gaymonios, representante de clínicas abortivas a domicilio (encendiendo su televisor a ciertas horas, oiga usted), chica de los recados de las fábricas de preservativos. Narcisistas incorregibles.
 
Pero lo que me pregunto es dónde están los que debieran hacerlas callar. Callar a estas lobas con piel de corderos, pues cada vez que hablan les huele el aliento, se les ven los colmillos de lobo y hasta aúllan.  

viernes, 5 de junio de 2015

UNA SOCIEDAD DE NUEVOS PRIVILEGIADOS

 
 
PRIVILEGIA NE INROGANTUR
 
Manuel Fernández Espinosa

Cada vez que se legisla bajo el injusto título de "discriminación positiva", no nos engañemos: se está privilegiando. Se privilegia a sectores de la sociedad (grupos, ellos prefieren llamarse "colectivos") por la condición de pertenecer a una minoría a la que se supone que, debido a agravios históricos, hay que concederle una revancha sobre la mayoría.

Este principio es el más injusto de los principios desde los que se puede legislar.

Roma, madre del Derecho, escribió con letras indelebles: "PRIVILEGIA NE INROGANTUR" (Leyes de las XII Tablas, IX, I): Lo que significa que lo más contrario a todo Derecho (a toda igualdad ante la Ley) es la propuesta de leyes privadas y, peor todavía, su imposición sobre el todo social. Un grupo humano (por ser diferente a la mayoría) no puede aspirar a que se hagan leyes a su favor, puesto que conculca el principio de la igualdad de todos ante la ley.

Esto quiere decir que, si usted es homosexual (o está bizco, o es que ocurre que prefiere usted la carne al pescado...) no hace falta que nos diga lo homosexual que es usted, no se traumatice por su bizquera, tampoco se preocupe que, nadie en su sano juicio, lo vaya a mirar mal porque prefiera la carne al pescado... Relájese, tome aire, no se nos ponga histérico: una sociedad normal le garantiza que usted, en caso de que alguien se atreva a agredirlo, tiene perfecto derecho a reclamar justicia; pero -aclarémonos- el derecho a su dignidad humana y a su integridad física, no lo tiene usted por el particular de ser usted un homosexual, sino por la simple condición de ser usted un ser humano; sin que a los heterosexuales ni a nadie nos importe un pito su homosexualidad.

Pero se ha perdido el norte. Parece que, ahora, por el mero hecho de pertenecer a un grupo -si se demuestra que históricamente ha estado discriminado y, casi siempre, basta con la opinión- el grupo tiene que arrogarse la prerrogativa de tener un derecho específico sobre todos los demás miembros de la comunidad. De tal manera que nos encontramos con la paradoja de estar en una sociedad que -nos han dicho- se levantó contra los privilegios estamentales de la aristocracia y del clero, pero que llega ahora -año 2015- a la extraña contradicción de pretender imponer supuestos derechos que se adquieren por pertenecer a un grupo: un grupo que, de esta manera, queda privilegiado sobre todo el resto, poniendo a todo el resto a su merced.
 
Una sociedad que funda derechos para grupos particulares es una sociedad de privilegios. Lo de menos es que le llamen "discriminación positiva".

domingo, 24 de mayo de 2015

EL MILAGRO HÚNGARO


 
FAMILIA, DEMOGRAFÍA Y DESARROLLO EN HUNGRÍA
 
Autor del artículo original: Antonio Brandi
Traducción al castellano: Manuel Fernández Espinosa
 
 
 
Las políticas pro-vida, pro-familia y a favor del incremento demográfico no obtienen ciertamente el beneplácito políticamente correcto de los grandes medios de comunicación ni de las instituciones internacionales.
 
Frecuentemente, por ejemplo, leemos sobre la prensa ataques contra Viktor Orban, el jefe del Estado húngaro, tantas veces presentado como un dictador.
 
Veamos ahora lo que dicen los hechos, de los cuales se podrán deducir las razones de la propaganda internacional contra Hungría y su Presidente.
 
El parlamento húngaro ha insertado en la Constitución la protección de la vida del concebido.
 
El Gobierno ha sacado al país de la crisis, despacha al Fondo Monetario Internacional y ha independizado la Banca Central de las presiones financieras internacionales.
 
Han nacido más bebés en 2014 que en los últimos cinco años. La tasa de fecundidad total es de 1,41, la más alta desde 1997, aunque no es todavía lo suficientemente alta. El número de matrimonios ha aumentado constantemente desde 2010, sólo el 9% en el año 2014. Recordemos que entre 2002 y 2010 el número de matrimonios en Hungría se redujo al 23%. El número de divorcios se redujo a un 15% entre 2010 y 2013. El número de abortos ha ido decreciendo y ha disminuido en un 20% desde 2010. Gracias a los subsidios de 236 millones de HUF (florines húngaros) a las familias que se han mantenido en 2014. Las pensiones se incrementaron en un 19% desde 2011 hasta 2014.
 
Detrás de estas cifras hay numerosas ventajas fiscales para las familias: la reducción de impuestos sobre la renta para las familias de más de dos hijos, el subsidio de maternidad, el subsidio para los que adquieren la primera casa, el aumento del 25% en plazas de guardería y medidas de protección laboral.
 
Numerosos son también las mejoras generales de la economía: 210.000 puestos de trabajo más que en 2014. El desempleo al 7,1% (contra el 1% en Italia). El P.I.B. ha aumentado del 3,5% el año en curso (casi el doble de la media europea). Los salirios también han seguido en continuo aumento: 4% en 2014. Con la eliminación de los préstamos en moneda extranjera, se han convertido los préstamos por un valor de 3.600 millones de HUF y, de este modo, se han protegido las casas de medio millón de familias. El año que corre el turismo ha crecido en un 13% y la inversión exterior en un 14%.
 
Este auténtico y verdadero milagro es el resultado directo de una política de independencia monetaria y de apoyo a las familias que son el nervio de toda nación.
 
Como para que reflexionemos.

FUENTE ORIGINAL DEL ARTÍCULO: Notizie PRO-VITA

 

sábado, 16 de mayo de 2015

PICASSO Y EL OCULTISMO

Picasso posa con la paloma original del congreso pacifista de París, del año 1949


PICASSO Y LAS PALOMAS
 
 
Manuel Fernández Espinosa
 
 
El genial catalán Josep Plá cuenta en sus "Notas del crepúsculo" que, poco después de terminar la Segunda Guerra Mundial, se hallaba él en París cuando, en el trecho que va del Bulevar Saint-Germain al de Saint-Michel, casualmente, se topó con el malagueño Pablo Picasso. Se conocían de antes y tuvieron una conversación. Lo más llamativo de esa conversación son estas palabras de Picasso:

"Gano mucho dinero, soy multimillonario y al mismo tiempo me han hecho del partido comunista. Ha sido el escritor Aragon. No creo que un artista pueda pedir más".

Con estas palabras Picasso declara que su comunismo es algo "advenedizo" ("me han hecho") y el énfasis que pone en su bonanza económica ("soy multimillonario") sitúa en primera plana lo que a todas luces le importaba a Picasso: ser rico, muy rico.

Picasso reconoce que es el surrealista Louis Aragon quien lo ha introducido en el Partido Comunista. En 1949 es Aragon quien visita a Picasso en su estudio y solicita del pintor un dibujo que pueda servir como logotipo del Congreso Mundial de Partisanos por la Paz.


En los años 50 y 60 del siglo XX Pablo Picasso participaría en varios congresos de carácter pacifista. Todos estos congresos estaban organizados por los tentáculos de la Unión Soviética en Occidente -las sucursales de la Internacional Comunista (los partidos comunistas, allí donde estaban legalizados). El pacifismo no era en Occidente sino una táctica del comunismo soviético para desarmar moralmente a los países capitalistas occidentales: Barba Azul en una guardería. Pero fueron muchos occidentales los que, por deficiencia mental o decadencia, sucumbieron a la demagogia pacifista del marxismo. El pacifismo fue difundido maquiavélicamente por el comunismo allí donde no tenían el poder, mientras que -sin vergüenza alguna (es algo que nunca han tenido)-, en los países donde ejercían su tiranía los comunistas organizaban grandes y masivos desfiles militares en los que exhibían su potencial bélico. Pero desde la Segunda Guerra Mundial (aunque existen antecedentes anteriores), el pacifismo se convirtió para Occidente en el caballo de Troya rojo. En estos congresos se popularizó la famosa "paloma de la paz". Fue un camino largo hasta que el "icono" de la paloma quedase fijado en el que a día de hoy conocemos.

Picasso ensayó varios diseños para esta organización brazo "amable" de la quinta columna comunista: el del Congreso de París 1949, el del Congreso de Londres en 1950...

 
EL ORIGEN HERÉTICO DE LA PALOMA DE LA PAZ
 
 
La paloma es un ave simbólica desde los tiempos más remotos. En el Génesis leemos que Noé envió una paloma y el retorno de la misma con una rama de olivo fue la señal de que las aguas diluviales que habían anegado la tierra estaban bajando. Comúnmente -sin pensarlo bien- se ha dicho y se dice que la "paloma de la paz" (a la que podríamos llamar "imagen corporativa" del pacifismo comunista) tiene su origen en ese relato bíblico. Pero lo dudamos por varias razones.

La primera es que la paloma no ha sido nunca símbolo de la paz. Sí que podemos encontrar a la paloma -en las culturas más remotas y diversas- simbolizando el alma, cumpliendo la función de mensajera casi siempre, como símbolo de la vida eterna... Si algún elemento de los que contiene el icono pacifista picassiano pudiera representar la paz, éste sería la rama de olivo: el olivo sí que ha sido desde antiguo, en el área mediterránea, el símbolo de la paz. En la paloma de Noé la paloma es mensajera de la salvación.

En la iconografía cristiana el Espíritu Santo es representado tradicionalmente como paloma que desciende, también como flama de fuego. No creemos que el cristianismo fuese herencia que -si quería seguir siendo millonario- le interesara recuperar o reinvindicar a Picasso -y, menos todavía, para aquel auditorio de sus camaradas comunistas, ateos militantes. Pensamos que fueron otras las inspiraciones que le condujeron a pintar palomas.

Pablo Picasso, por su profesión artística, siempre anduvo a la caza de formas. El director del museo catedralicio de León, D. Máximo Gómez, ha aventurado -con argumentos sólidos- que ciertas imágenes de la Biblia mozárabe atribuida a Juan Diácono pudieron inspirar algunas figuras zoomórficas del "Guernica". Esta Biblia data del año 920, pero fue llevada a la Exposición Universal de Barcelona (1929) y a la de París de 1937. El "Guernica", por cierto, también se convirtió -al igual que la paloma de la paz- en otro icono del pacifismo comunista del siglo XX: a Picasso no pareció importarle que los aliados occidentales bombardearan la ciudad de Dresde, causando un holocausto de víctimas civiles, o que la soldadesca soviética violara en masa a mujeres alemanas mientras avanzaban sobre Berlín. Pero dejemos estas ingratas cuestiones que nos desvían de nuestra meta.

Decimos que Picasso fue siempre un buscador de formas que después incorporó a sus cuadros, reelaborándolas. En definitiva un artista plástico requiere buscar y hallar formas o pinta menos que un sastre en una comuna nudista.

El motivo que inspiró a Picasso la paloma que se convertiría en el "icono" pacifista fue la paloma cátara. La herejía cátara fue aplastada en el castillo de Montségur el año 1244. El actual neocatarismo (llamémosle así a esa herejía que algunos tratan de revivir) es una suerte de promiscua corriente donde convergen varias masonerías, el espiritismo, la antroposofía de Steiner y la gnosis (New Age): por eso no asombra al avisado que "catarismo" y "cátaros" sean asuntos que recurrentemente aparecen en las revistas esotéricas. Muchos interesados en el ocultismo (en Alemania Otto Rahn, por ejemplo) se interesaron por el catarismo y lo estudiaron, encontrando en el acervo de las leyendas del Languedoc que una paloma bajada del cielo abrió el monte Tabor, para que Esclaramonde -custodio del Grial- lo pusiera a salvo de los "demonios" (las fuerzas católicas). En la cima del monte Tabor, después de ser quemados en la hoguera los cátaros que no adjuran de la herejía, la leyenda recogida por Rahn cuenta que Esclaramonde se transforma en paloma blanca y, batiendo sus alas, marcha a Asia.

Déodat Roché, masón y uno de los máximos refundadores del mito cátaro



Además de Otto Rahn uno de los publicistas más importantes que tuvo el catarismo fue Déodat Roché (1877-1978). Fué Roché el que fundó, poco después de la Segunda Guerra Mundial, la Société du souvenir et des études cathares (Sociedad del Recuerdo y de los Estudios Cátaros), editando la publicación de los Cahiers d'Études Cathares (Cuadernos de Estudios Cátaros). En su obra "La Iglesia romana y los cátaros albigenses" Déodat Roché se declara dualista y gnóstico. Roché fue un ocultista activo que mantuvo correspondencia epistolar con Encausse (Papus) y fue amigo del fundador de la antroposofía, Rudolph Steiner. Fue también miembro de la logia masónica "Les Vrais amis réunis" de Carcasona, perteneciente al Gran Oriente de Francia y, sin pelos en la lengua, reconoció -como Albert Pike había hecho con anterioridad- que el verdadero dios al que la masonería adora es Lucifer (gran arquitecto del universo y agente del progreso humano).

Pero, volvamos a Pablo Picasso. En el año 1904 es cuando Pablo Picasso conoce a Fernande Olivier (1881-1966). Se convertirán en amantes y convivirán en el Bateau-Lavoir de París. En el verano de 1906, Picasso y su barragana Olivier (que, por cierto, había abandonado a su marido antes de conocer a Picasso) llegan al pueblo de Gosol (Lérida), a unos cien y pocos kilómetros de Montségur, el símbolo histórico y el centro mágico del catarismo.A su vez, Gosol es un pueblo donde ha quedado la huella cátara. Aquel verano en Gosol fue decisivo para la evolución artística del pintor malagueño: empieza a interesarse por los cultos religiosos primitivos, las "religiones mistéricas" del Mediterráneo, lo que se sabe de la religión ibérica y los cultos africanos. Picasso y Olivier abandonarán Gosol, apartándose de allí cuando corre el rumor de que se ha declarado el tifus en la población. Sucede que ese mismo año 1906 se ha descubierto en Montségur una paloma cátara que pasará a la colección que Madame Fois tiene en Foix. Si no fue in situ, a Pablo Picasso no se le escaparía el hallazgo de esta paloma cátara que, muy pronto, se convertiría en un símbolo cátaro que reclamar por parte de los sectores laicistas y anticatólicos franceses. No sería la única paloma que se descubriera en territorio cátaro. Hay que decir también que ese mismo 1906 el excéntrico escritor y ocultista francés Josephin Péladan (1858-1918) escribió un libro titulado "El secreto de los trovadores", donde se presentaba el castillo de Montsegur como marco geográfico del mítico castillo de "Parsifal" y la leyenda del Grial. Péladan había fundado alrededor de su estrafalaria persona la Ordre de la Rose-Croix Catholique du Temple et du Graal y amigos de Pablo Picasso, como Erik Satie, pertenecían a este círculo ocultista: no creemos que Picasso perteneciera a la Rose-Croix de Péladan, pero la obra de Péladan no podría pasar desapercibida para un artista en París, dado el ascendiente que Péladan logró ejercer sobre los ambientes artísticos.

Una de las palomas hallas en Montségur


Picasso mostró interés por el esoterismo, aunque no haya sido una cuestión en la que quieran profundizar sus expertos, puede que su condición pública de comunista le haya servido hasta ahora como tapadera de sus sospechosos intereses ocultistas, pero ya es la hora de descubrirlo.

En la obra pictórica de Picasso pueden adivinarse -a través de figuras y colores- mucha simbología procedente de las tradiciones esotéricas. Pero, además de eso, Picasso era consciente de su "ministerio mágico" como pintor. Podemos deducirlo de la entrevista que el 22 de julio de 1942 tuvieron Ernst Jünger y Pablo Picasso en el estudio del pintor sito en la Rue des Grands-Augustins. Jünger nos transmite la sensación que le produce encontrarse ante Picasso, es como si estuviera ante un brujo -dice el alemán. Picasso no es, como pensaba Josep Pla, un inculto: puede que ciertamente eso de que Picasso leyera a Henri Poincaré para inventar el cubismo sea una exageración publicística, pero cuando Jünger se persona en el estudio de Picasso, el pintor le pregunta por "el paisaje real" de "En los acantilados de mármol", lo cual es señal de haber leído esta novela de Ernst Jünger.

Un comentario de Picasso que registra Jünger lo dice todo:

"Mis cuadros causarían el mismo efecto si, una vez acabados, los envolviese y sellase, sin mostrarlos. Se trata de manifestaciones de índole directa".
Suponemos que, además de leer a Ernst Jünger, Picasso había leído -a tenor del descubrimiento de las pinturas rupestres de Lascaux- la interpretación propuesta por el abate Henri Breuil. La declaración de Picasso suena a un concepto mágico de la pintura por el que, pintando, se atrae o rechaza mágicamente algo... Para una mentalidad mágica, la pintura adquiere un poder capaz de destruir o proteger, sin que sea relevante o imprescindible que la pintura como tal haya sido mostrada: la pintura como "manifestación de índole directa".

miércoles, 6 de mayo de 2015

LA GENTE ROCKWELLIANA


Forsaken
New York Times, 7 de Diciembre de 1952
 19 x 16 ½ in.
Collection of George Lucas

 

 
LO BUENO EN NORMAN ROCKWELL
 
Manuel Fernández Espinosa


El neoyorkino Norman Percevel Rockwell (1894-1978) constituye a mi juicio una de las cimas de la pintura del siglo XX. Contemplar sus cuadros, rebosantes de humanidad y frescura, podría hasta congraciarnos con la humanidad. Yo siento por la obra de Rockwell una empatía que viene de inmemorial.
 
Las escenas que pintó retratan una nación y una época con las que estamos sobradamente familiarizados en todo el mundo, merced al cine más que a la literatura. Sin embargo, ponerme frente a sus cuadros a mí siempre me ha evocado  el mundo de "Las uvas de la ira" de John Steinbeck o cualquier villorrio perdido del condado de Yoknapatawpha, recién salido de las manos de su procreador William Faulkner. Pero sin los tintes negros de los literatos, que siempre suelen ser más pesimistas.
 
Uno puede mantener todos los recelos sobre la política que, desde 1898, los sucesivos gabinetes del Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica realizan a escala planetaria, pero es ver a la gente de Rockwell y uno sabe que los "malos" no pueden ser esas personas candorosas que brotan de los cuadros de Rockwell, esa gente que representa mejor a una nación de lo que podrá jamás representarla un hatajo de políticos. Los malos tienen que estar en otra parte -y, como suele ocurrir, haremos mejor en buscarlos en los centros de poder; de cualquier país: pues en todas las casas cuecen habas. Los médicos, las maestras, los obreros, los soldados, los niños mofletudos, pelirrojos y pecosos, las chicas rubias, las ancianas orando de Rockwell no pueden hacer ningún mal en el mundo. Y el pueblo norteamericano, a la luz rockwelliana, empieza a resultarnos en conjunto más simpático, a través de los ojos de Rockwell; incluso aunque hablen inglés.
 
Un marxista ortodoxo nos podría decir que el producto artístico de Rockwell es burgués; que la bondad y la comicidad que emanan de las escenas que concibe y ha ejecutado sobre el lienzo, enmascaran las contradicciones de una sociedad capitalista. A mí, por mi parte, si Rockwell me recuerda a alguien es a nuestro Murillo. La misma bonhomía encuentro en la pintura del neoyorkino que en la del sevillano. Ambos se me aparecen como dos grandes maestros en su arte, pero no sólo por la perfección técnica que a mí, lego en arte, se me pierde; ambos se me aparecen como dos testigos de su época; ambos se me revelan como dos filósofos que en su imaginería han plasmado lo eterno que hay en lo más cotidiano; buscando la complicidad del destinatario de su pintura. 
 
Ambos nos transmiten un mensaje: al mal no le salen las cuentas, pues pese a todos los desaguisados que, desde el pecado original a esta parte, se han producido... Lo creado es bueno.