lunes, 4 de abril de 2016

LOS OJOS DE EZEQUIEL DE PAR EN PAR


UNA NOVELA DE RAYMOND ABELLIO


Manuel Fernández Espinosa


Hasta donde alcanzan mis noticias, "Los ojos de Ezequiel están abiertos" es la única de las novelas de Raymond Abellio traducidas al español. Raymond Abellio es un novelista extraño; su verdadero nombre era Georges Soulès y nació en Toulouse el año 1907, muriendo en Niza en 1986. Es de esos autores que han seguido la estela soterránea de René Guénon. Estamos por lo tanto ante un auténtico gnóstico, por lo que toda cautela es poca. Su adhesión a los principios de esa supuesta "tradición primordial" de carácter esotérico explica que esta novela ("Los ojos de Ezequiel están abiertos") esté plagada de blasfemias. Esta novela que recientemente he leído es el primero de los libros de Abellio que me he echado a los ojos y se trata, también, de la primera de las novelas que componen una trilogía seguida por "Rostros inmóviles" y "La fosa de Babel".

La trama arranca en la Guerra Civil española, donde un miembro de las Brigadas Internacionales salva la vida de un extraño monje español llamado el Padre Luis Carranza. Carranza es de Ondárroa y, por lo que se deduce de la novela, ha pasado por el anarquismo antes de llegar a profesar como religioso católico. Eso sí, católico lo es nominalmente, puesto que las investigaciones bíblicas y cabalísticas que Carranza ha realizado en su vida monacal lo han llevado a una particular interpretación heterodoxa del cristianismo, donde Dios es el bien y el mal simultáneamente. El brigadista que le ha salvado la vida al Padre Carranza es el protagonista de la novela, personaje contradictorio que está buscando su camino y que, a partir de conocer al Padre Carranza, abandona los sueños utópicos del marxismo, para hacer una andadura gnóstica que lo llevará a una monstruosa indiferencia.

Raymon Abellio
La novela empieza en España y termina en España, en el monasterio de Montserrat termina, para ser exactos. Pero aunque empieza y termina en España, la acción se despliega en Francia, donde miembros del Partido Comunista francés realizan las purgas convenientes entre sus disidentes y sirven a la URSS. En el desarrollo de las casi 400 páginas podemos admirarnos de la técnica de Abellio que combina una determinada forma de novelar, inspirada -según confiesa el autor en algunas entrevistas- en la fenomenología husserliana y cargada de elementos esoteristas.

La novela, pese a todas las cautelas, no carece de talento narrativo, de personajes complejos y de algunas intuiciones del autor que nos han llamado poderosamente la atención; sobre todo nos parecen interesantes los vaticinios futurológicos relacionados con la misión de Rusia, aunque estén contaminados de gnosis, así:

"Sólo Rusia es profunda porque sólo en Rusia puede nacer y vivir sordamente, en su infierno comunista, la última, la suprema exigencia metafísica...".

Como no compartimos la exigencia metafísica que cree Abellio, por parecernos una blasfemia, no la ponemos aquí. Abellio tiene una curiosa teoría que nos habla sobre los tres grupos humanos que, dispersos por todo el planeta, tendrán el poder en los tiempos venideros, según el novelista francés. A saber: los santos, los comisarios políticos y los novelistas. Los santos encarnarán el ideal de una humanidad capaz del sacrificio por los demás, los comisarios serán agentes del mal absoluto, para dominar a la población y los novelistas, según Abellio, tendrán que elegir entre servir a la causa de los santos o a la causa de los sicarios del totalitarismo que está por venir, que ya está aquí.

No podemos estar de acuerdo con Abellio en muchas cosas, pero sin embargo hemos de reconocerle el don de la escritura y cierta clarividencia profética. ¿Puede un gnóstico ser "profeta"? Dios se sirve de quien quiere, recordemos al asno de Balaam.