lunes, 15 de junio de 2015

DE SOR YEYÉ A SOR YO-YO


 
SOR YO-YO DE CONMIGO, MÍ Y NO-SIN-MÍ
 
 Manuel Fernández Espinosa
 
El convento no está revuelto, usted se equivoca. La mayoría de monjas está en sus cosas: orando y laborando. Las que andan revueltas son las monjas que no rezan. Y como no rezan, se aburren y piden cámaras, luces y ¡¡¡acción!!! Después del Vaticano II y el mayo del 68 tuvimos "monjas ye-yé", pero eso no era nada más que un comienzo: las monjas ye-yé dejaron de cantar haciéndonos el favor de no romper la belleza del silencio, las que ahora tenemos son Monjas Yo-Yo y el Yo es algo difícil de acallar.
 
Justo será reiterar que no podemos alarmarnos: no se trata de una epidemia. Las Monjas Yo-Yo que tenemos en España son dos (una no es de aquí y la otra se piensa que su región es una nación); pero ahí las tenemos, diciéndole a Dios que se equivocó cuando dictó la Biblia, que tiene Dios que corregir, a ver si no se ha enterado allí en las alturas de lo que han cambiado los tiempos tan progresistas. Las monjas Yo-Yo hablan en nombre de sí mismas y de las "causas" más impotables: el caso es llevar la contraria, para granjearse popularidad, ser aplaudidas y que se les dé palmaditas en la espalda. Ahí las tenemos, pidiendo por su boca que se cambien las leyes de Dios, que las leyes de Dios sean refrendadas o rechazadas a mano alzada, en una votación democratísima.
 
Son "monjas" las "monjas Yo-Yo", digo yo que lo serán, por llevar hábito; pues en lo de católicas no se las reconocerá por cuanto dicen por su boca. Los medios de intoxicación informativa están relamiéndose, las invitan y explotan su narcisismo menopáusico, dejándolas perorar a sus anchas. En el fondo, las monjas Yo-Yo se escuchan a sí mismas y (en su falta absoluta de respeto a todos los demás católicos) creen ser lideresas de opinión; de antemano cuentan con que la mayoría de católicos (tan acostumbrados a sufrir en silencio) callarán, las reverenciarán al verlas con sus hábitos y tocas monjiles mediáticos y se tragarán todos los sapos que les echen. A las monjas Yo-Yo les gusta salir en la tele más que un anuncio de condones. Piensan que lo de abortar debe ser una opción personal, lo mismo que eso de entrar Paco a un quirófano y salir tuneado como Vanessa. Si las Monjas Yo-Yo pudieran administrar los Sacramentos se los darían a los perros y a los cochinos, pues tampoco descartamos que, ya puestas a apoyar todas las aberraciones, también estén a favor del último despropósito animalista.
 
Érase una vez cualquiera de esas Sor Yo-Yo de Conmigo, Mí y No-Sin-Mí, contemplativa de su propio ombligo, vicaria del Sursum Corda por gracia de los canales televisivos, alcahueta de gaymonios, representante de clínicas abortivas a domicilio (encendiendo su televisor a ciertas horas, oiga usted), chica de los recados de las fábricas de preservativos. Narcisistas incorregibles.
 
Pero lo que me pregunto es dónde están los que debieran hacerlas callar. Callar a estas lobas con piel de corderos, pues cada vez que hablan les huele el aliento, se les ven los colmillos de lobo y hasta aúllan.  

viernes, 5 de junio de 2015

UNA SOCIEDAD DE NUEVOS PRIVILEGIADOS

 
 
PRIVILEGIA NE INROGANTUR
 
Manuel Fernández Espinosa

Cada vez que se legisla bajo el injusto título de "discriminación positiva", no nos engañemos: se está privilegiando. Se privilegia a sectores de la sociedad (grupos, ellos prefieren llamarse "colectivos") por la condición de pertenecer a una minoría a la que se supone que, debido a agravios históricos, hay que concederle una revancha sobre la mayoría.

Este principio es el más injusto de los principios desde los que se puede legislar.

Roma, madre del Derecho, escribió con letras indelebles: "PRIVILEGIA NE INROGANTUR" (Leyes de las XII Tablas, IX, I): Lo que significa que lo más contrario a todo Derecho (a toda igualdad ante la Ley) es la propuesta de leyes privadas y, peor todavía, su imposición sobre el todo social. Un grupo humano (por ser diferente a la mayoría) no puede aspirar a que se hagan leyes a su favor, puesto que conculca el principio de la igualdad de todos ante la ley.

Esto quiere decir que, si usted es homosexual (o está bizco, o es que ocurre que prefiere usted la carne al pescado...) no hace falta que nos diga lo homosexual que es usted, no se traumatice por su bizquera, tampoco se preocupe que, nadie en su sano juicio, lo vaya a mirar mal porque prefiera la carne al pescado... Relájese, tome aire, no se nos ponga histérico: una sociedad normal le garantiza que usted, en caso de que alguien se atreva a agredirlo, tiene perfecto derecho a reclamar justicia; pero -aclarémonos- el derecho a su dignidad humana y a su integridad física, no lo tiene usted por el particular de ser usted un homosexual, sino por la simple condición de ser usted un ser humano; sin que a los heterosexuales ni a nadie nos importe un pito su homosexualidad.

Pero se ha perdido el norte. Parece que, ahora, por el mero hecho de pertenecer a un grupo -si se demuestra que históricamente ha estado discriminado y, casi siempre, basta con la opinión- el grupo tiene que arrogarse la prerrogativa de tener un derecho específico sobre todos los demás miembros de la comunidad. De tal manera que nos encontramos con la paradoja de estar en una sociedad que -nos han dicho- se levantó contra los privilegios estamentales de la aristocracia y del clero, pero que llega ahora -año 2015- a la extraña contradicción de pretender imponer supuestos derechos que se adquieren por pertenecer a un grupo: un grupo que, de esta manera, queda privilegiado sobre todo el resto, poniendo a todo el resto a su merced.
 
Una sociedad que funda derechos para grupos particulares es una sociedad de privilegios. Lo de menos es que le llamen "discriminación positiva".

domingo, 24 de mayo de 2015

EL MILAGRO HÚNGARO


 
FAMILIA, DEMOGRAFÍA Y DESARROLLO EN HUNGRÍA
 
Autor del artículo original: Antonio Brandi
Traducción al castellano: Manuel Fernández Espinosa
 
 
 
Las políticas pro-vida, pro-familia y a favor del incremento demográfico no obtienen ciertamente el beneplácito políticamente correcto de los grandes medios de comunicación ni de las instituciones internacionales.
 
Frecuentemente, por ejemplo, leemos sobre la prensa ataques contra Viktor Orban, el jefe del Estado húngaro, tantas veces presentado como un dictador.
 
Veamos ahora lo que dicen los hechos, de los cuales se podrán deducir las razones de la propaganda internacional contra Hungría y su Presidente.
 
El parlamento húngaro ha insertado en la Constitución la protección de la vida del concebido.
 
El Gobierno ha sacado al país de la crisis, despacha al Fondo Monetario Internacional y ha independizado la Banca Central de las presiones financieras internacionales.
 
Han nacido más bebés en 2014 que en los últimos cinco años. La tasa de fecundidad total es de 1,41, la más alta desde 1997, aunque no es todavía lo suficientemente alta. El número de matrimonios ha aumentado constantemente desde 2010, sólo el 9% en el año 2014. Recordemos que entre 2002 y 2010 el número de matrimonios en Hungría se redujo al 23%. El número de divorcios se redujo a un 15% entre 2010 y 2013. El número de abortos ha ido decreciendo y ha disminuido en un 20% desde 2010. Gracias a los subsidios de 236 millones de HUF (florines húngaros) a las familias que se han mantenido en 2014. Las pensiones se incrementaron en un 19% desde 2011 hasta 2014.
 
Detrás de estas cifras hay numerosas ventajas fiscales para las familias: la reducción de impuestos sobre la renta para las familias de más de dos hijos, el subsidio de maternidad, el subsidio para los que adquieren la primera casa, el aumento del 25% en plazas de guardería y medidas de protección laboral.
 
Numerosos son también las mejoras generales de la economía: 210.000 puestos de trabajo más que en 2014. El desempleo al 7,1% (contra el 1% en Italia). El P.I.B. ha aumentado del 3,5% el año en curso (casi el doble de la media europea). Los salirios también han seguido en continuo aumento: 4% en 2014. Con la eliminación de los préstamos en moneda extranjera, se han convertido los préstamos por un valor de 3.600 millones de HUF y, de este modo, se han protegido las casas de medio millón de familias. El año que corre el turismo ha crecido en un 13% y la inversión exterior en un 14%.
 
Este auténtico y verdadero milagro es el resultado directo de una política de independencia monetaria y de apoyo a las familias que son el nervio de toda nación.
 
Como para que reflexionemos.

FUENTE ORIGINAL DEL ARTÍCULO: Notizie PRO-VITA

 

sábado, 16 de mayo de 2015

PICASSO Y EL OCULTISMO

Picasso posa con la paloma original del congreso pacifista de París, del año 1949


PICASSO Y LAS PALOMAS
 
 
Manuel Fernández Espinosa
 
 
El genial catalán Josep Plá cuenta en sus "Notas del crepúsculo" que, poco después de terminar la Segunda Guerra Mundial, se hallaba él en París cuando, en el trecho que va del Bulevar Saint-Germain al de Saint-Michel, casualmente, se topó con el malagueño Pablo Picasso. Se conocían de antes y tuvieron una conversación. Lo más llamativo de esa conversación son estas palabras de Picasso:

"Gano mucho dinero, soy multimillonario y al mismo tiempo me han hecho del partido comunista. Ha sido el escritor Aragon. No creo que un artista pueda pedir más".

Con estas palabras Picasso declara que su comunismo es algo "advenedizo" ("me han hecho") y el énfasis que pone en su bonanza económica ("soy multimillonario") sitúa en primera plana lo que a todas luces le importaba a Picasso: ser rico, muy rico.

Picasso reconoce que es el surrealista Louis Aragon quien lo ha introducido en el Partido Comunista. En 1949 es Aragon quien visita a Picasso en su estudio y solicita del pintor un dibujo que pueda servir como logotipo del Congreso Mundial de Partisanos por la Paz.


En los años 50 y 60 del siglo XX Pablo Picasso participaría en varios congresos de carácter pacifista. Todos estos congresos estaban organizados por los tentáculos de la Unión Soviética en Occidente -las sucursales de la Internacional Comunista (los partidos comunistas, allí donde estaban legalizados). El pacifismo no era en Occidente sino una táctica del comunismo soviético para desarmar moralmente a los países capitalistas occidentales: Barba Azul en una guardería. Pero fueron muchos occidentales los que, por deficiencia mental o decadencia, sucumbieron a la demagogia pacifista del marxismo. El pacifismo fue difundido maquiavélicamente por el comunismo allí donde no tenían el poder, mientras que -sin vergüenza alguna (es algo que nunca han tenido)-, en los países donde ejercían su tiranía los comunistas organizaban grandes y masivos desfiles militares en los que exhibían su potencial bélico. Pero desde la Segunda Guerra Mundial (aunque existen antecedentes anteriores), el pacifismo se convirtió para Occidente en el caballo de Troya rojo. En estos congresos se popularizó la famosa "paloma de la paz". Fue un camino largo hasta que el "icono" de la paloma quedase fijado en el que a día de hoy conocemos.

Picasso ensayó varios diseños para esta organización brazo "amable" de la quinta columna comunista: el del Congreso de París 1949, el del Congreso de Londres en 1950...

 
EL ORIGEN HERÉTICO DE LA PALOMA DE LA PAZ
 
 
La paloma es un ave simbólica desde los tiempos más remotos. En el Génesis leemos que Noé envió una paloma y el retorno de la misma con una rama de olivo fue la señal de que las aguas diluviales que habían anegado la tierra estaban bajando. Comúnmente -sin pensarlo bien- se ha dicho y se dice que la "paloma de la paz" (a la que podríamos llamar "imagen corporativa" del pacifismo comunista) tiene su origen en ese relato bíblico. Pero lo dudamos por varias razones.

La primera es que la paloma no ha sido nunca símbolo de la paz. Sí que podemos encontrar a la paloma -en las culturas más remotas y diversas- simbolizando el alma, cumpliendo la función de mensajera casi siempre, como símbolo de la vida eterna... Si algún elemento de los que contiene el icono pacifista picassiano pudiera representar la paz, éste sería la rama de olivo: el olivo sí que ha sido desde antiguo, en el área mediterránea, el símbolo de la paz. En la paloma de Noé la paloma es mensajera de la salvación.

En la iconografía cristiana el Espíritu Santo es representado tradicionalmente como paloma que desciende, también como flama de fuego. No creemos que el cristianismo fuese herencia que -si quería seguir siendo millonario- le interesara recuperar o reinvindicar a Picasso -y, menos todavía, para aquel auditorio de sus camaradas comunistas, ateos militantes. Pensamos que fueron otras las inspiraciones que le condujeron a pintar palomas.

Pablo Picasso, por su profesión artística, siempre anduvo a la caza de formas. El director del museo catedralicio de León, D. Máximo Gómez, ha aventurado -con argumentos sólidos- que ciertas imágenes de la Biblia mozárabe atribuida a Juan Diácono pudieron inspirar algunas figuras zoomórficas del "Guernica". Esta Biblia data del año 920, pero fue llevada a la Exposición Universal de Barcelona (1929) y a la de París de 1937. El "Guernica", por cierto, también se convirtió -al igual que la paloma de la paz- en otro icono del pacifismo comunista del siglo XX: a Picasso no pareció importarle que los aliados occidentales bombardearan la ciudad de Dresde, causando un holocausto de víctimas civiles, o que la soldadesca soviética violara en masa a mujeres alemanas mientras avanzaban sobre Berlín. Pero dejemos estas ingratas cuestiones que nos desvían de nuestra meta.

Decimos que Picasso fue siempre un buscador de formas que después incorporó a sus cuadros, reelaborándolas. En definitiva un artista plástico requiere buscar y hallar formas o pinta menos que un sastre en una comuna nudista.

El motivo que inspiró a Picasso la paloma que se convertiría en el "icono" pacifista fue la paloma cátara. La herejía cátara fue aplastada en el castillo de Montségur el año 1244. El actual neocatarismo (llamémosle así a esa herejía que algunos tratan de revivir) es una suerte de promiscua corriente donde convergen varias masonerías, el espiritismo, la antroposofía de Steiner y la gnosis (New Age): por eso no asombra al avisado que "catarismo" y "cátaros" sean asuntos que recurrentemente aparecen en las revistas esotéricas. Muchos interesados en el ocultismo (en Alemania Otto Rahn, por ejemplo) se interesaron por el catarismo y lo estudiaron, encontrando en el acervo de las leyendas del Languedoc que una paloma bajada del cielo abrió el monte Tabor, para que Esclaramonde -custodio del Grial- lo pusiera a salvo de los "demonios" (las fuerzas católicas). En la cima del monte Tabor, después de ser quemados en la hoguera los cátaros que no adjuran de la herejía, la leyenda recogida por Rahn cuenta que Esclaramonde se transforma en paloma blanca y, batiendo sus alas, marcha a Asia.

Déodat Roché, masón y uno de los máximos refundadores del mito cátaro



Además de Otto Rahn uno de los publicistas más importantes que tuvo el catarismo fue Déodat Roché (1877-1978). Fué Roché el que fundó, poco después de la Segunda Guerra Mundial, la Société du souvenir et des études cathares (Sociedad del Recuerdo y de los Estudios Cátaros), editando la publicación de los Cahiers d'Études Cathares (Cuadernos de Estudios Cátaros). En su obra "La Iglesia romana y los cátaros albigenses" Déodat Roché se declara dualista y gnóstico. Roché fue un ocultista activo que mantuvo correspondencia epistolar con Encausse (Papus) y fue amigo del fundador de la antroposofía, Rudolph Steiner. Fue también miembro de la logia masónica "Les Vrais amis réunis" de Carcasona, perteneciente al Gran Oriente de Francia y, sin pelos en la lengua, reconoció -como Albert Pike había hecho con anterioridad- que el verdadero dios al que la masonería adora es Lucifer (gran arquitecto del universo y agente del progreso humano).

Pero, volvamos a Pablo Picasso. En el año 1904 es cuando Pablo Picasso conoce a Fernande Olivier (1881-1966). Se convertirán en amantes y convivirán en el Bateau-Lavoir de París. En el verano de 1906, Picasso y su barragana Olivier (que, por cierto, había abandonado a su marido antes de conocer a Picasso) llegan al pueblo de Gosol (Lérida), a unos cien y pocos kilómetros de Montségur, el símbolo histórico y el centro mágico del catarismo.A su vez, Gosol es un pueblo donde ha quedado la huella cátara. Aquel verano en Gosol fue decisivo para la evolución artística del pintor malagueño: empieza a interesarse por los cultos religiosos primitivos, las "religiones mistéricas" del Mediterráneo, lo que se sabe de la religión ibérica y los cultos africanos. Picasso y Olivier abandonarán Gosol, apartándose de allí cuando corre el rumor de que se ha declarado el tifus en la población. Sucede que ese mismo año 1906 se ha descubierto en Montségur una paloma cátara que pasará a la colección que Madame Fois tiene en Foix. Si no fue in situ, a Pablo Picasso no se le escaparía el hallazgo de esta paloma cátara que, muy pronto, se convertiría en un símbolo cátaro que reclamar por parte de los sectores laicistas y anticatólicos franceses. No sería la única paloma que se descubriera en territorio cátaro. Hay que decir también que ese mismo 1906 el excéntrico escritor y ocultista francés Josephin Péladan (1858-1918) escribió un libro titulado "El secreto de los trovadores", donde se presentaba el castillo de Montsegur como marco geográfico del mítico castillo de "Parsifal" y la leyenda del Grial. Péladan había fundado alrededor de su estrafalaria persona la Ordre de la Rose-Croix Catholique du Temple et du Graal y amigos de Pablo Picasso, como Erik Satie, pertenecían a este círculo ocultista: no creemos que Picasso perteneciera a la Rose-Croix de Péladan, pero la obra de Péladan no podría pasar desapercibida para un artista en París, dado el ascendiente que Péladan logró ejercer sobre los ambientes artísticos.

Una de las palomas hallas en Montségur


Picasso mostró interés por el esoterismo, aunque no haya sido una cuestión en la que quieran profundizar sus expertos, puede que su condición pública de comunista le haya servido hasta ahora como tapadera de sus sospechosos intereses ocultistas, pero ya es la hora de descubrirlo.

En la obra pictórica de Picasso pueden adivinarse -a través de figuras y colores- mucha simbología procedente de las tradiciones esotéricas. Pero, además de eso, Picasso era consciente de su "ministerio mágico" como pintor. Podemos deducirlo de la entrevista que el 22 de julio de 1942 tuvieron Ernst Jünger y Pablo Picasso en el estudio del pintor sito en la Rue des Grands-Augustins. Jünger nos transmite la sensación que le produce encontrarse ante Picasso, es como si estuviera ante un brujo -dice el alemán. Picasso no es, como pensaba Josep Pla, un inculto: puede que ciertamente eso de que Picasso leyera a Henri Poincaré para inventar el cubismo sea una exageración publicística, pero cuando Jünger se persona en el estudio de Picasso, el pintor le pregunta por "el paisaje real" de "En los acantilados de mármol", lo cual es señal de haber leído esta novela de Ernst Jünger.

Un comentario de Picasso que registra Jünger lo dice todo:

"Mis cuadros causarían el mismo efecto si, una vez acabados, los envolviese y sellase, sin mostrarlos. Se trata de manifestaciones de índole directa".
Suponemos que, además de leer a Ernst Jünger, Picasso había leído -a tenor del descubrimiento de las pinturas rupestres de Lascaux- la interpretación propuesta por el abate Henri Breuil. La declaración de Picasso suena a un concepto mágico de la pintura por el que, pintando, se atrae o rechaza mágicamente algo... Para una mentalidad mágica, la pintura adquiere un poder capaz de destruir o proteger, sin que sea relevante o imprescindible que la pintura como tal haya sido mostrada: la pintura como "manifestación de índole directa".

miércoles, 6 de mayo de 2015

LA GENTE ROCKWELLIANA


Forsaken
New York Times, 7 de Diciembre de 1952
 19 x 16 ½ in.
Collection of George Lucas

 

 
LO BUENO EN NORMAN ROCKWELL
 
Manuel Fernández Espinosa


El neoyorkino Norman Percevel Rockwell (1894-1978) constituye a mi juicio una de las cimas de la pintura del siglo XX. Contemplar sus cuadros, rebosantes de humanidad y frescura, podría hasta congraciarnos con la humanidad. Yo siento por la obra de Rockwell una empatía que viene de inmemorial.
 
Las escenas que pintó retratan una nación y una época con las que estamos sobradamente familiarizados en todo el mundo, merced al cine más que a la literatura. Sin embargo, ponerme frente a sus cuadros a mí siempre me ha evocado  el mundo de "Las uvas de la ira" de John Steinbeck o cualquier villorrio perdido del condado de Yoknapatawpha, recién salido de las manos de su procreador William Faulkner. Pero sin los tintes negros de los literatos, que siempre suelen ser más pesimistas.
 
Uno puede mantener todos los recelos sobre la política que, desde 1898, los sucesivos gabinetes del Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica realizan a escala planetaria, pero es ver a la gente de Rockwell y uno sabe que los "malos" no pueden ser esas personas candorosas que brotan de los cuadros de Rockwell, esa gente que representa mejor a una nación de lo que podrá jamás representarla un hatajo de políticos. Los malos tienen que estar en otra parte -y, como suele ocurrir, haremos mejor en buscarlos en los centros de poder; de cualquier país: pues en todas las casas cuecen habas. Los médicos, las maestras, los obreros, los soldados, los niños mofletudos, pelirrojos y pecosos, las chicas rubias, las ancianas orando de Rockwell no pueden hacer ningún mal en el mundo. Y el pueblo norteamericano, a la luz rockwelliana, empieza a resultarnos en conjunto más simpático, a través de los ojos de Rockwell; incluso aunque hablen inglés.
 
Un marxista ortodoxo nos podría decir que el producto artístico de Rockwell es burgués; que la bondad y la comicidad que emanan de las escenas que concibe y ha ejecutado sobre el lienzo, enmascaran las contradicciones de una sociedad capitalista. A mí, por mi parte, si Rockwell me recuerda a alguien es a nuestro Murillo. La misma bonhomía encuentro en la pintura del neoyorkino que en la del sevillano. Ambos se me aparecen como dos grandes maestros en su arte, pero no sólo por la perfección técnica que a mí, lego en arte, se me pierde; ambos se me aparecen como dos testigos de su época; ambos se me revelan como dos filósofos que en su imaginería han plasmado lo eterno que hay en lo más cotidiano; buscando la complicidad del destinatario de su pintura. 
 
Ambos nos transmiten un mensaje: al mal no le salen las cuentas, pues pese a todos los desaguisados que, desde el pecado original a esta parte, se han producido... Lo creado es bueno.

jueves, 30 de abril de 2015

FEMINISMO SIN MÁSCARAS

 
MATERIALES PARA UNA HISTORIA DEL FEMINISMO RADICAL.
Manuel Fernández Espinosa

Uno de los recursos más frecuentes de la demagogia de nuestro tiempo es aplicar con ligereza el calificativo "machista" a todo sujeto incómodo para las finalidades ocultas (inmorales e inhumanas) del feminismo más radical.


Generalmente se entiende por feminismo la doctrina social favorable a la condición de la mujer, a la que concede capacidad y derechos que habían estado reservados hasta el momento a los hombres (así lo define la Real Academia de la Lengua Española). Si sólo fuera eso no tendríamos nada que oponer. Pero el feminismo no parece, ni mucho menos, un bloque compacto. Nos asombrará la falta de solidez moral que se encuentra en sus orígenes, y nos aterrará su verdadero rostro, cuando expresa las siniestras "reivindicaciones" y "propuestas" que abriga bajo la manta sentimental de unas reivindicaciones que podrían pasar por justas. Ante un espectáculo tan infame y maligno temblarían no sólo los varones, sino cualquier mujer sensata y equilibrada.


Ni que decir tiene que si se trata de defender la dignidad de la mujer, a la Iglesia Católica no le tiene que dar lecciones nadie, pues en tiempos y latitudes donde la mujer sufría una insoportable discriminación de su género, Jesucristo dignificó a la mujer, y la Iglesia Católica, fiel Esposa del Divino Maestro, defendió esta dignidad inalienable. Documentos pontificios subrayan esta postura, y no me voy a detener en ellos.


Sólo los ignorantes rematados pueden tachar a la Iglesia Católica de "machista" o "misógina"; huelga, pues, defenderse de palabras necias a las que siempre habría que aplicar oídos sordos. Ahí están los ejemplos de mujeres católicas, y santas, que se destacaron por su fuerte carácter, y que fueron instrumentos de Dios, tantos o más válidos que los hombres. Podemos mencionar como ejemplos de cuanto decimos a Santa Catalina de Siena o a Santa Teresa de Jesús. ¿Dejó la Iglesia Católica de reconocer las virtudes heroicas de estas o de tantas otras mujeres santas? Repárese, para evitar cualquier duda, en el rango celestial que tiene la Santísima Virgen María para nosotros los católicos; por encima de los ángeles y los santos una Mujer recibe el culto de hiperdulía (super-veneración).

EL DONOSO ESCRUTINIO DE LAS PIONERAS FEMINISTAS.

Los gérmenes del incipiente feminismo se detectan en algunos de los textos de Hiller y Condorcet, autores de la Ilustración.


Se suele considerar a la británica Mary Wollstonecraft como la pionera del feminismo. Casada con el escritor político William Godwin, Mary Wollstonecraft vivió en 1790 unas relaciones adulterinas con el escritor y pintor suizo afincado en Inglaterra Johann Heinrich Füssli (más conocido como Henry Fuseli). Dos años más tarde de este idilio pecaminoso, la Wollstonecraft escribiría una obra que marcó un hito en la historia del feminismo: Vindicación de los derechos de la mujer, en cuyas páginas denunciaba las limitaciones jurídicas y sociales que según ella disminuían la libertad de la mujer. Es obvio que los motivos que le condujeron a escribir ese alegato fueron tan personales que los extrajo de su misma experiencia vital, o sea de las consecuencias de su adulterio en una sociedad que no se sonreía ante semejantes escándalos. No estará tampoco demás recordar que su amante, el pintor Fuseli ha pasado a la historia del arte como un pintor de atmósfera fantástica e incluso demoníaca, poblando sus cuadros de inquietantes demonios súcubos e íncubos y horrendas criaturas oníricas. Su pintura nos ilustra sobre los profundos conflictos sexuales que le depararon su educación protestante y su misma biografía. Tampoco se descarta su filiación a sociedades secretas de carácter ocultista.


No obstante, mucho antes del libro de la Wollstonecraft, otra anglosajona, Mary Astell, había dado el aldabonazo en las puertas de los hogares tradicionales, aldabonazo con que se presentaba el monstruo feminista que haría estragos en la civilización europea. En 1721, Mary Astell daba a luz su libro Ensayo en defensa del sexo femenino, que pasa desapercibido para el feminismo más extremista.


A lo largo del siglo XIX el romanticismo (algún día comprenderemos los daños que cierta degeneración del romanticismo ha supuesto para la civilización cristiana) acogerá el feminismo germinal del siglo XVIII, depurándolo y divulgándolo considerablemente bajo los ropajes más seductores de una mentalidad emancipatoria del género femenino que normalizara el adulterio, justificando el pecado en nombre del "amor romántico" (una fuerza irracional que arrolla todo principio moral que quiera poner frenos a la pasión y al paroxismo erótico sublimado).


Entre las figuras románticas que merecen tenerse en cuenta para conocer la difusión del feminismo entre las clases cultas se encuentra la figura de George Sand (pseudónimo de Aurore Dupin). Aurore Dupin había nacido en París en 1804 y casó con Casimir Dudevant. Después de traer dos hijos al mundo, y tras fracasar en su matrimonio, abandona el hogar conyugal para llevar desde entonces una vida itinerante y licenciosa, dedicada por completo a las relaciones adúlteras y a la literatura. Vestida como un hombre y fumando cigarros puros escandalizó a la sociedad de su época, amancebándose primero con Alfred de Musset y luego, más tarde, poniendo su paradero en nuestras Islas Baleares, donde viviría en concubinato con el compositor polaco homosexual Chopin.


Las obras de George Sand calaron una sociedad burguesa permeable al liberacionismo, una sociedad en la que el romanticismo erigía como ideal rector de la vida el amor pasional, fuente de desgarros y suicidios (no olvidemos que Las cuitas del joven Werther de Goethe marcaron a varias generaciones, inspirando multitud de suicidios entre sus crédulos lectores). George Sand produjo una dilatada obra literaria, de mucha carga autobiográfica: Historia de mi vida y un vasto epistolario titulado Correspondencia se suman a las muchas novelas donde predominan los personajes femeninos que podrían tomarse como "alter ego" de la escritora.


Los libros de la Sand llegaron a la categoría de superventas y, en manos de más de una soñadora, acarrearían infidelidades mil así como rupturas matrimoniales entre la clase burguesa que se empapaba de su literatura emponzoñada, participando de la mentalidad romántica y adoptando modelos de comportamiento novelescos. Podemos citar el caso del matrimonio del revolucionario y exiliado ruso Alexander Herzen, cuya primera esposa, lectora impenitente de George Sand, invocaba a la escritora romántica para legitimar las relaciones adúlteras con el amigo de su marido, a su vez casado, el revolucionario de vida bohemia y poeta alemán Herweght.

EL FEMINISMO SE CONVIERTE EN ORGANIZACIÓN.

A principios del siglo XX, el feminismo avanza un paso adelante con las hermanas Pankhurst que lo convierten en fuerza política patentando el eslogan: "¡Mujeres, levantaos!". Este feminismo vertebrado y organizado reclamaba el derecho a voto para el bello sexo. Es la aventura de las sufragistas de los albores del siglo XX. El feminismo una vez organizado, y robustecido por una tupida red de propaganda y agitación demagógica, emprende el combate social y político. Es la época en que se acuñan los mitos que luego pasarán al imaginario feminista que hemos heredado: las sufragistas más arriba aludidas, así como las víctimas de la fábrica textil de Chicago.


Atendiendo a las primeras fases de su historia podemos concluir que el feminismo compone un extraño y peligroso producto, obra de mujeres fracasadas en sus vidas personales que no contentas con destrozar sus respectivos hogares instigaban a la mujer a una rebelión que iba contra la familia y contra su misma dignidad. Las pioneras del feminismo no fueron otra cosa que mujeres burguesas, afanosas de experiencias siempre nuevas, que decidieron el camino del escándalo social, sin renunciar a la apología literaria de sus pecados.

EL SECTARISMO FEMINISTA DE LA REVOLUCIÓN CULTURAL DE MAYO DEL 68.

Pero si dejamos atrás el feminismo arcaico, en cuyos orígenes hemos encontrado los traumas personales de ciertas mujeres fracasadas que lo dieron a luz, toca ahora aproximarnos al feminismo más reciente.


Es lo que algunos estudiosos han dado en denominar segundo feminismo, que arranca después de la I Guerra Mundial. La mujer accede al mundo universitario y adopta paulatinamente actitudes liberacionistas en lo concerniente a la vida sexual que estará presidida desde entonces para los exponentes más integristas del feminismo por la fornicación esporádica o regular prescindiendo del vínculo matrimonial. El cine exhibe nuevos modelos de mujer fatal, sensual y emancipada como es el caso de Marlene Dietrich, cuya vida es el cuadro de una vida de infelicidad, testarudamente labrada.


Pero serán los acontecimientos revolucionarios de mayo del 68 los que extenderán la permisividad moral. El campo de la psicología -sobre todo la escuela de Wilhem Reich- y la sexología más vanguardista y destructiva reivindicarán el puesto activo de la mujer en las relaciones sexuales, mientras que se niega la necesidad natural del varón para la satisfacción de la vida sexual de la mujer. Simone de Beauvoir y Anne Koedt combatirán el concepto clásico del amor conyugal. En el campo reformista militante del fenimismo hallamos a Betty Friedan, con su libro Mística de la feminidad, mientras que en el ala más extremista tenemos a Valerie Solanas y su S.C.U.M. (Society for Curtting Up Men -Sociedad para el acuchillamiento de los hombres).


Muchos de los paladines feministas que podemos ver en la televisión nos pueden parecer brujas, y si lo que nos faltaba para identificarlas como tales fuere el nexo del feminismo con la brujería pura y dura, remontémonos a 1968. El día de la festividad anglosajona de Halloween (la fiesta de las brujas) de 1968 un sector radical del feminismo norteamericano crea un grupo cuyas siglas eran W.I.T.C.H. (Women's International Terrorist Conspiracy from Hell -Conspiración Internacional de Mujeres del Infierno), que formaba a su vez, y en inglés, un acróstico traducido en español como BRUJAS. WITCH está relacionado directamente con la "Iglesia de Satán", fundada en EE.UU. por Anton Szandor Lavey que se denominaba a sí mismo el "papa negro". Lejos de ser una broma macabra los actos del colectivo WICHT no eran menos preocupantes que su nombre. La alternativa que proponían, e imponían con métodos terroristas, era todo un programa desquiciado de conjuros, rituales y actitudes sociales agresivas que transformarían a la mujer en toda una "bruja" activista capaz de liberarse de la "tiranía del varón".


Hasta ese entonces las revoluciones habían sido religiosas (Lutero), políticas (Francia en 1789), industriales... Faltaba la revolución cultural. Mayo del 68 era la novedosa expresión de la Revolución, una revolución que ponía en tela de juicio el orden moral: instituciones prestigiadas como la familia, respetada aunque a regañadientes por las anteriores revoluciones, se ponía en entredicho. Lo que prevalecía era la exaltación del individuo, de un individuo emancipado, "liberado" en todas sus dimensiones: la religiosa, las afectivo-familiares y sobre todo, la dimensión sexual: el placer del encuentro erótico se anteponía a todo afecto, sentimiento y orden natural. Huelga decir que el Santo Matrimonio no entraba en sus esquemas: ¿matrimonio? No lo querían ni santo ni civil.

NUESTRAS CONCLUSIONES.

Hemos podido acercarnos a las patéticas bases del feminismo, patéticas en tanto que no tienen un fuste racional, sino más bien "emocional" rayano en la morbosidad. Al cinismo moral facturado en los laboratorios de la Ilustración, le sigue el cuadro patológico propio del romanticismo, hijo bastardo de la Ilustración. Nos hemos remontado a la historia del feminismo y en ella nos hemos encontrado graves conflictos emocionales que van desde el fracaso hasta el histerismo. Concluimos que el feminismo es un movimiento suscitado por un puñado de mujeres que experimentaron el desastre personal de una vida matrimonial tirada por la borda, después de violar el sexto mandamiento de la Ley de Dios. Estas mujeres en lugar de arrepentirse, persistieron en su pecado, añadiendo a la lujuria y al adulterio la soberbia que no reconoce el desvarío ni el mal efectuado.


Estas mujeres quisieron justificar su "mala vida" inventándose una moral artificial en virtud de cuyos particulares preceptos podían dar libre curso a sus caprichos, siempre con las miras puestas en afianzar y extender todo lo posible esta mentalidad en la sociedad, para que sus pecados fuesen tolerados y sus vidas inmorales menos incomodadas por la moral social vigente.


El colmo de la subversión moral que supone el feminismo lo constituye el feminismo de última generación, inspirado en el pansexualismo de la generación del 68 heredera de sospechosos psicoanalistas como W. Reich y heredera de los conciliábulos satanistas en los que se practicaban rituales copulativos contra-natura. Un feminismo asistido y promocionado en muchas de las ocasiones por el lesbianismo organizado y más agresivo, que llega incluso a declarar sus intenciones genocidas -recordemos el colectivo terrorista S.C.U.M. (Society for Curtting Up Men -Sociedad para acuchillar a los hombres) de Valerie Solanas, o el más explícitamente satanista que compone el acróstico W.I.C.H.T.


Es cierto que estas son las flores mortíferas del ultra-feminismo. Pero no se podría hacer una historia del feminismo sin hacerse cargo de la existencia de estas líneas de acción, por mucho que los colectivos interesados quieran manipular la historia para convencer a las mujeres de la urgencia de subvertir todo orden natural para lograr una felicidad y una libertad que no son tales. El anarquista ruso Mijail Bakunin escribió: "Quien quiera propagar la revolución, debe ser él mismo francamente revolucionario. Para sublevar a la humanidad, es preciso tener el diablo en el cuerpo".


En buena medida, el feminismo ha conseguido sus objetivos revolucionarios: ha transformado a la mujer en una virago, y lejos de haberla hecho más libre, la ha seducido, tal y como la antigua serpiente del paraíso sedujo a Eva, para que desoiga los mandamientos de la Ley de Dios, suplantándolos por una "moral autónoma" que además de ser ella misma pecado posibilite la multiplicación del pecado, justificando los intereses egoístas más inconfesables. El feminismo ha rebajado las dignísimas funciones de la mujer y ha desfeminizado a la mujer, masculinizándola y desmaternizándola hasta la deformación más grotesca.


Estaremos en una equivocación si pensamos que el feminismo constituye el enemigo del machismo, no es más que el reflejo femenino del mismo error machista. La desviación machista, en Occidente, apenas ha recurrido a una intelectualización de sus actitudes inmorales, no podemos decir lo mismo en el mundo semítico: el Islam y el judaísmo sí que han llevado a cabo una elaboración teórica de sus sistemas de supremacía machista (podemos leer al judío Steven Goldberg, La inevitabilidad del patriarcado). La revolución transformó la guerra de clases (inventada por la izquierda radical) en guerra de razas (que la derecha gnóstica y anticristiana se apresuró a elevar como dogma), para ahora aparecérsenos como versión de la revolución en otra fingida y falsa guerra: la guerra de sexos. No seamos tan estúpidos y no caigamos en la trampa.


El feminismo es, podemos decirlo así, el auténtico enemigo de la mujer en tanto que movimiento hostil a Dios y enemigo del género humano.




Para una mejor comprensión del fenómeno del feminismo radical y sus efectos en la política, recomiendo el libro de Jesús Trillo-Figueroa, "LA IDEOLOGÍA INVISIBLE. El pensamiento de la nueva izquierda radical", Editorial LibrosLibres, Madrid, 2005.

domingo, 26 de abril de 2015

EL LADO OSCURO DE ABRAHAM LINCOLN









UN PRESIDENTE MÍTICO Y CONTROVERTIDO
 
Manuel Fernández Espinosa
 
Abraham Lincoln ha pasado a la historia universal como campeón en la abolición de la esclavitud. También sería elevado a la categoría de mito universal por su trágica muerte. Ser asesinado como lo fue siempre proyecta a una personalidad política a la Historia. Lincoln fue asesinado a manos del actor John Wilkes Booth cuando éste le disparó a bocajarro un tiro en la cabeza, mientras el político estaba en su palco del Teatro Ford. Booth gritó mientras apretaba el gatillo: "Sic semper tyrannis" (¡Con los tiranos siempre sea así!).

Desde muy antiguo, en Estados Unidos de Norteamérica se viene aludiendo -de un modo más o menos abierto- a la homosexualidad de Abraham Lincoln. En 1926 cierto comentario no dejaba lugar a dudas sobre el afeminamiento que se le reprochaba al presidente norteamericano, del que se dijo que tenía "streak of lavender" (lo que pudiéramos traducir como un "ramalazo a lavanda": era una expresión que indicaba que alguien era de la "cáscara amarga"). En el año 2005 la controversia que se había suscitado de antiguo, pero que parecía olvidada, se recrudeció con la polémica biografía The Intimate World of Abraham Lincoln (El mundo íntimo de Abraham Lincoln) del activista homosexual C.A. Tripp que parecía reclamar a Lincoln para el panteón de hombres ilustres homosexuales. En su contra esta tesis es rechazada por los que alegan que Lincoln estuvo casado y tuvo cuatro hijos. Sin embargo, los rumores sobre sus íntimas relaciones más que amistosas con muchos hombres (incluidos militares de la guardia presidencial) persisten. Pensamos que su presunta homosexualidad es lo de menos. Es más grave para nosotros algo que sí que no puede ponerse en duda: su iniciación en una sociedad secreta de la masonería del plano invisible (que, como tiene que saber el lector más lego, no es la que se dedica a los tejemanejes políticos, sino al ocultismo). Y si su homosexualidad -en términos convencionales- es debatida, el hecho de su relación con las prácticas satanistas a las que accedió en su iniciación sí que pueden corroborar su homosexualidad en el sentido que vamos a tratar de explicar.

Paschal Beverly Randolph

Para ello hemos de presentar al siniestro médico Paschal Beverly Randolph (1825 - 1875). Randolph era hijo de un americano de Virginia y una mestiza de Vermont. La infancia de Randolph, a decir verdad, no fue ni mucho menos feliz: a los cinco años murió su madre y la hermanastra a cuyo cuidado quedó el niño no le prestaba gran atención. A los 15 años se embarcó de grumete y estuvo en la marina hasta cumplir los 20. Recorrió el mundo, conoció a mucha gente y se dedicó con pasión a los libros de magia y esoterismo. California, México, Centroamérica, América del Sur, Irlanda, Inglaterra, Escocia, Francia (donde se hizo amigo del "mago ocultista" Eliphas Lévi y de Alejandro Dumas, escritor muy apegado al ocultismo), Turquía, Siria, Arabia y Egipto (donde Randolph parece que entró en contacto con sectas que practicaban la magia). Al regresar a Estados Unidos, con todo ese bagaje tan peligrosísimo, Randolph se puso manos a la obra, fundando -y siendo Gran Maestre de la misma- la Fraternitas Rosae Crucis (Fraternity of the Rosy Cross), la primera de las sociedades rosacrucianas de los Estados Unidos de Norteamérica: era el año 1858 cuando se fundó esta organización cuyos extraños ceremoniales contenían, según lo que ha trascendido, un alto contenido de magia sexual. Lincoln había conocido a Randolph años antes, en 1851: en la Guerra de Secesión el brujo Randolph fue un activista del ejército nordista para el que reclutó y organizó una legión de soldados negros. A su organización Randolph incorporaría a Lincoln y también al general E. A. Hicthcock (1798 - 1870). ¿Qué se sabe de las prácticas secretas de los miembros de la Fraternity of the Rosy Cross?

Sabemos algo de los extraños rituales mágico-sexuales que tenían lugar en el interior de la siniestra organización gracias a lo que reveló décadas más tarde una europea que se afilió a ella y que es otra ocultista satanista de primer orden: María de Naglowska (1883 - 1936). La condesa Naglowska había tratado a Rasputín y conoció la Fraternidad de Eulis (otra de las organizaciones fundadas por Randolph tras escindirse de la Fraternidad Hermética de Luxor). Naglowska también tuvo relación con el ocultista fascista Julius Evola a quien trató en Roma, muy interesado a su vez por la magia sexual. Naglowska se separó de la secta de Randolph por pensar que, tras la muerte del maestro, se habían desvirtuado sus abominables "enseñanzas" originales. La satanista se propuso restituir la magia sexual de Randolph y no dejó de escribir algunos libros como "La luz del sexo" y "El misterio del colgamiento". Gracias a esos libros podemos saber algo de lo que Randolph, Hicthcock y Lincoln realizaban en sus ceremoniales satanistas. Naglowska tendrá una importancia apenas estudiada en el arte contemporáneo: Le Corbusier y algunos vanguardistas del dadaísmo y el surrealismo no están al margen de su influencia.

Es digno de advertir también que alguno de esos rituales nefandos encontrarán cierta velada publicidad en novelas como "El golem" del ocultista Gustav Meyrink. En uno de los capítulos de dicha novela se alude, en clave, al ritual del colgamiento.

Como miembro de la Fraternidad de Randolph el famoso presidente Abraham Lincoln participó en este tipo de rituales mágicos que comprendían la realización de abominables relaciones sexuales, como las que son denunciadas en el "Apocalipsis" de San Juan, como las que cometían los antiguos gnósticos y los actuales también.

En efecto, somos de la opinión de que existe una posible homosexualidad en Lincoln -la que revelaron las investigaciones del escritor y activista homosexual Tripp -pero, en ese caso, se trataría de una homosexualidad que pudiéramos llamar la convencional y que nos podría importar poco; sin embargo, nos parece que las amistades peligrosas de Lincoln con Randolph sí que pueden indicarnos cierta homosexualidad de una índole más perniciosa y más maligna: la que realiza prácticas homosexuales con un sentido ritualista, como adoración satanista y con fines mágicos.